Castillos y atalayas del Almanzora

El valle del Almanzora en Almería recibe una autentica colonización en los ocho siglos de civilización árabe. Almanzora en árabe viene a significar la bien defendida por la gran cantidad de fortificaciones construidas, en los terrenos agrícolas marginales, a lo largo de esta etapa.

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En el año 712 Walí Musa penetra por el estrecho con 18.000 árabes, destacará su hijo Abd al-Aziz en Almería y valle del Almanzora. La rapidez de la conquista fue debida al acuerdo con Teodomiro (duque-gobernador de Andalucía), por el que le dejó gobernar la región de Murcia y Alicante hasta el 741 y, además, el apoyo que recibieron de la importante comunidad judía.

En los primeros años tras la conquista musulmana, la comarca del Almanzora esta ubicada en la cora de Yayyan (Jaén) lindando con la cora goda de Tudmir (Murcia y Alicante) y próxima a la cora de Ilbira (Granada). Durante los siglos VIII y IX, las citas referentes a esta comarca (Almanzora y Velez) dejan entrever que es un área mal controlada por el poder central cordobés. De hecho, en el año 896, cuando Ibn Hayyan habla del hisn de Balais (Vélez), lo hace como el primer puesto del país de Tudmir, rebelde al emir cordobés Abd Allah, y cuya toma por parte del mismo fracasa. A finales del siglo IX las revueltas de los muladíes y mozárabes contra el poder central llegan a estas tierras. Se inicia el señorío de Bobastro que mantiene una encarnizada guerra contra el ultimo emir Abd-Allah y contra su nieto Abd al-Rahman. En toda la comarca había numerosos hussün (Castillos) con abundante población mozárabe, estos núcleos defensivos luchaban por no depender del poder central cordobés y cumplían una triple función: militar, de protección y administrativa. El señor o alcaide de cada uno de ellos se encargaba de su mantenimiento y defensa, con gran autonomía del poder central.

El repoblamiento andalusí se manifestó en el Valle del Almanzora en tres unidades principales: la ciudad (madinat), el castillo (hisn) y la alquería (qarya). Esta situación aparece ya bien aludida por las fuentes textuales, desde el siglo X, y desde luego es manifiesta en los textos desde el XI en adelante, y en la realidad material. El poblamiento guarda relación con los cursos y nacimientos de agua. En torno a las fuentes y manantiales, del valle, se fueron formando núcleos de asentamiento para el cultivo de hortalizas, leguminosas, frutales, olivos, vid y cereales. Estas entidades de población (ciudades, alquerías, aldeas, cortijos, granjas, huertos, prados, dehesas y predios) se construían en torno a un hisn (castillo). Los hussün (castillos), puestos en sitios fuertes, con poco esfuerzo podían hacerse inexpugnables, en palabras del historiador Luis de Mármol y Carvajal (S. XVI) y servían de protección a las poblaciones, alquerías y núcleos rurales del Almanzora: «La mayor parte de las villas tienen castillos antiguos puestos en sitios fuertes por naturaleza, y algunos son de tal calidad que con poco trabajo se podrían hacer inexpugnables…»

El planteamiento sobre la entidad y función de los castillos (hussün) en la comarca del Almanzora, en su definición y en las estructuras sociales en que surge y se utiliza, es reciente. El castillo andalusí no era propiedad de un señor, sino de un conjunto de alquerías, formando una densa red de fortificaciones rurales de época musulmana, que corresponden a una estructura sociopolítica segmentada en sendas comunidades relativamente autónomas. Es evidente el número y la importancia de los castillos, no en conexión con estructuras feudales, en al-Andalus, en el S. X, estaba por completo agotado su residuo por el impulso califal a la estructura estatal islámica. El estado fue, a nivel general, gran promotor de la construcción de castillos, instalando en ellos representantes de su poder, como manifestación de su dominio, a la vez que también estos castillos surgen como refugio temporal o hábitat permanente de las comunidades rurales. La tipología de los castillos andalusíes, en el valle del Almanzora, es muy variada, torres vigía, torres atalaya, torres refugio, torres de alquería, castillos, poblaciones amuralladas y alcazabas; surgen y se vinculan más con la comunidad y corresponden a asentamientos estables fortificados de las comunidades campesinas en el espacio rural. La mayoría se sitúan estratégicamente en las alturas, como control viario y centro de etapa, garantizando las comunicaciones y también controlando pasos y áreas agrícolas.

El termino hisn (castillo, alquería o ciudadela fortificada) designa un conjunto complejo, territorial y social definido por la jurisdicción que ejerce el hisn sobre los habitantes de la zona. Suele estar emplazado en un lugar elevado, en la cima de un cerro poco accesible, constituido por un sólido recinto que lo circuía y por uno o varios lados un tajo a pico. El recinto de la fortaleza encierra un espacio restringido sin mas ingreso que una puerta lateral y semioculta de sólidas hojas forradas de placas de hierro. Este recinto contiene unas pocas instalaciones permanentes: una o dos cisternas o aljibes para agua de lluvia, almacén, fundición y talleres de armas, reserva de víveres, refugio para los habitantes de la ciudad o alquerías y alojamiento para la guarnición. Cada hisn tiene en el centro su albacar o reducto como mecanismo defensivo situado en el lugar mas estratégico y protegido, rodeado de uno o varios núcleos defensivos de la fortaleza y con guarnición. En caso de alerta, la población se encierra en el reducto, trasladando sus bienes muebles. Se conectaban las fortalezas y torres mediante señales de humo (ahumadas) de día y fuego sobre las atalayas (almenaras) de noche.

Las torres-atalayas o torres-refugio (bury) cumplían diferentes funciones para vigilancia y defensa y como punto de aviso y refugio en caso de ataque. Las torres estaban colocadas cada 6 a 8 Kms cuidando su ubicación parar vigilar y proteger la entrada de los castillos o núcleos amurallados, destacando:

  • Gran altura, sirviendo como refugio y torre de vigilancia, control y observación (vigía, defensa, refugio, aviso)
  • Cuerpo macizo y cerrado con saeteras y troneras en la parte superior
  • Construcción en piedra, ignífuga
  • Acceso cerrado e independiente

En época nazarí (S. XIII – XIV) se edificaron y reconstruyeron numerosas torres-atalayas, torres-vigía y torres-refugio en el Almanzora, casi todas cilíndricas y alguna cuadrada. Las mas importantes conservadas se encuentran en Alcóntar (torre vigía del Ramil), Somontín (atalaya Almayla), Laroya (torre de alquería), Oria (atalayas de Oria y del Villar), Cantoria (atalayas de Cantoria y de la Torreta, la mas grande del valle con cuatro pisos), Lijar (atalaya del Castillico), Albox (atalayas Torre Tardiguera y Torre Aljambra, esta cuadrada), Arboleas (atalaya Torre de Arboleas).

Podemos describir tres zonas de ocupación musulmana en el gran valle del río Almanzora con importantes castillos ohussün. Esta zona tenia frecuentes luchas fronterizas con el reino de Murcia y se organiza con una torre o fortificación protegiendo cada población, ciudad y alquería. La primera zona agrupa el valle del río Almanzora, principal eje de comunicación, con varios hábitat fortificados citados con frecuencia en los textos, por autores andalusíes, comomadinats (ciudades): Tíjola, (al-Hayyan y Ibn al-Idrisi), Purchena (Ibn al-Idrisi y Ibn al-Jatib) y Cantoria (Ibn al-Jatib). A lo largo del río encontramos los primeros valles de montaña que dan al mismo, en los que los asentamientos fortificados se hacen mas pequeños (hisn) pero se organizan según el mismo esquema (Somontín, Sierro, Chercos Viejo, Macael Viejo); el castillo con su alquería se encuentra en la cabecera del estrecho valle que baja al río Almanzora, para protegerse de las incursiones, de árabes o cristianos, en esta zona fronteriza y especialmente en épocas de cosecha. La segunda zona corresponde a los valles del piedemonte (Uleila del Campo hasta Gérgal) donde los grandes hussün (fortificaciones) difieren en su arquitectura. Entre las dos zonas hay una tercera con alquerías alrededor de torres-refugio (Urrácal, Tahal, Alcudia de Monteagud, Lúcar, Benizalón).

El gran río al-Mançura es denominado en la Edad Media como Wadi-Baira (río de Vera), por su desembocadura. En el siglo XV la cuenca del río según los autores árabes (ibn ‘Idârî e ibn Al-Jatib) está dividida en tres tramos, Alto, Medio y Bajo. El Alto Almanzora lo limitan las sierras de Serón y el cerro en el que se asienta la alcazaba de Purchena. Esta era la fortaleza mas importante del valle. El segundo tramo lo llaman los escritores hispanoárabes Almanzora, por la aldea homónima situada sobre el río entre las confluencias de las ramblas del Saliente y Albanchez. Está situado entre la fortaleza de Purchena y la Boca del Almanzora, entre Zurgena y Overa. El tercer tramo es el Río de Vera, cuando ésta población estaba en Villaricos.

A lo largo del valle se localizan amplios asentamientos musulmanes, fortificados, que aparecen citados como madinats(ciudades), o hussün (castillos) en Tíjola (S. IX-X), Purchena y Cantoria.

Purchena (madinat al-Burxana) aparece citada indistintamente como castillo o como ciudad, sobre todo a partir del siglo XI. Su posición dominante sobre el río Almanzora y la amplitud de su gran explanada explican sobradamente su importancia. En la zona baja destaca la torre del agua, casi albarrana, que protege y facilita el acceso a una mina de agua en su interior, garantizando el suministro a la fortaleza, el agua de la mina se almacenaba en el aljibe inmediato a ella.

La madinat de Tíjola la Vieja responde a varios espacios escalonados en tres alturas. Una pequeña fortaleza de tabiyay un hábitat fortificado, provisto igualmente de muralla. Por último, a cotas menores una especie de campo de silos.

Cantoria era una alquería fortificada con cerca de mampostería y un castillo con disposición de calahorra. Según al-Jatib un espacioso castillo, elevado e inaccesible.

En la zona frente a la fortaleza de Purchena, cruzando el río Almanzora destaca la atalaya Almayla de Somontín que se comunica con la alquería fortificada de Somontán (hisn Somontán, en los textos árabes), la torre-refugio de Urrácal y el fuerte (torre de alquería) de Lúcar.

A partir del eje principal del río, los valles que suben hacia la sierra de los Filabres muestran una serie de asentamientos amurallados de menor tamaño como es el caso de Suflí, Sierro, Velefique, Bacares, Chercos Viejo o Macael Viejo. La historia de este último, se confunde con la del mármol de sus canteras, que ya habían sido explotadas en época romana; aún son visibles los restos de un aljibe y parte de su necrópolis así como viviendas de su etapa nazarí. El hisn de Sierro se encuentra en la cabecera del rió Boloyunta, rambla que baja al río Almanzora, con los restos de un fuerte torreón, su reducto califal y un aljibe de la misma época.

Al lado de la cuenca del río Almanzora es destacable la presencia de la fortaleza (Qalat) de Oria, camino de los Vélez, desde donde se organizó una parte del territorio de la vertiente sur de la Sierra de las Estancias. En sus proximidades se conoce una alquería con torre en el Villar de Olías, donde también aparecen dos construcciones fortificadas de exclusiva funcionalidad militar, el Fuerte de Olías y la Balsa Vieja.

Hacia el valle medio-bajo del río nos encontramos con las fortificaciones de Huércal-Overa, Vera y Mojácar. Las tierras de Vera se organizaron en función del castillo de Vera (Cerro del Espíritu Santo) y constituyeron junto a los Vélez desde muy temprano, siglo VIII, territorios fronterizos integrados en la kura de Tudmir (Murcia). La fortaleza del Espíritu Santo, referenciada en las fuentes desde el siglo IX, consta de dos recintos fortificados, una alcazaba y un perímetro murado con torres, que protegía el espacio urbano, conservando actualmente varios aljibes; fue una de las plazas fuertes de la frontera nazarí. En el actual castillo de Cuevas de Almanzora se aprecia una torre rectangular con muros ataluzados que parece responder a una gran torre de alquería. Entre Huércal-Overa y Los Vélez, se levantaba la fortaleza de segunda línea de Hurtal, al Sur de las Estancias y al Este de Santa María de Nieva, localizada en el cerro del Pico del Castillo, los Reyes Católicos ordenaron su destrucción, se aprecian paredes de casas talladas en la roca así como dos grandes aljibes.

El s. XIII fue el de las fortificaciones nazaríes, se levantaron para defender las fronteras y proteger los lugares vitales de un reino pobre y superpoblado. Formado el reino granadino, sus fortificaciones empezaron a reforzarse con mampostería como respuesta a una nueva arma, la artillería. Se levantaron sobre cerros empinados y rocosos, dominando cursos de agua y vegas fértiles, con dos o tres anillos amurallados, escasas puertas y estas de complicado trazado. De esta época son las numerosas torres y atalayas del valle. Herencia de los almohades fueron el emplazamiento de una gran torre en uno de los ángulos exteriores del recinto amurallado y las entradas en zig-zag para dificultar el acceso al hisn. El monarca nazarí Isma’il I (1314-1325) realizó una serie de ataques para fijar la frontera granadina en el Valle del Almanzora formando entonces una segunda línea defensiva tras Huércal-Overa y los Velez.

 

Principales Fortalezas Andalusies del Almanzora

PRINCIPALES FORTALEZAS ANDALUSÍES DEL ALMANZORA

  • Alcazaba de Purchena:S. X. Restos de muros y torreones. Se conserva la Torre del Agua con su aljibe.
  • Alcazaba de Oria:S. XIII. Restos de grandes muros de mampostería.
  • Alquería amurallada de Velefique:S. XII. Restos de muros y aljibe.
  • Alquería fortificada de Somontín:S. IX-X. Restos de muros y torreones.
  • Castellón de Hurtal (Huércal Overa):S. XIII. Castillo con restos de muros de mampostería y dos aljibes.
  • Castillo de Serón:S. XIII. Ex novo.
  • Castillo de Sierro:S. IX-XI. En ruinas, restos de muros, aljibe y torreones.
  • Castillo del Castellón:Albanchez. S. X. Restos de mampostería y aljibe.
  • Castillo de Albox:S. XIII. Restos de defensas y aljibe.
  • Castillo y Torre del Reloj (Zurgena):S. XIII. Ex novo.
  • Castillo de Urcal (Huércal Overa):S. IX. Restos de castillo.
  • Castillo de Senes:S. XIII. Restos de muros y torreón.
  • Castillo de Chercos Viejo:S. XI. Paños de muros, aljibe y torres.
  • Castillo de Macael Viejo:S. XIII. Escasos restos.
  • Castillo de Bacares:S. XI. Paños de muros y torres.
  • Ciudad amurallada y castillo de Tíjola la Vieja:S. IX. Restos de muros, aljibes y torres.
  • Fortaleza Piedra Ver:Olula. XIII. Restos de mampostería y dos aljibes.
  • Fuerte y atalaya del Villar de Oria:S. XII. Restos de torre y muros.
  • Fuerte del Castellón de Olias (Oria):S. XIII. Restos de muros.
  • Lugar Viejo (ciudad fortificada) y Fuerte de Cantoria:S. XI-XII. Restos.
  • Lugar viejo y Castillo de Fines:S. XIII. Restos arrasados.

Alberto Castellón Sánchez del Pino
6 de septiembre de 2008. Actualizado 27 de enero de 2009.
Fuente: http://www.castillosnet.org/programs/castillosnet.php?tip=txt&dat=/articulos/ART-0014.php

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